Cada día al despertar lo sabíamos
necesitábamos respirar,
tu cuerpo cada mañana
y de noche un poco mas,
adictos a la tentación
aquella imaginación
que no dejaba de volar,
echados y de espaldas
o sentados mirándonos un poco mas,
escuchar tu respiración agitada
los latidos de tu corazón en mi pecho
taquicardia, arritmia y hasta ruidos de dolor,
un "te quiero furtivo"
y seguíamos con la labor,
insaciables de cada beso
caricias prohibidas sin control
amor puro en desenfreno
y debajo de un cielo frió sentíamos tanto calor,
descarada hipocresía cuando decíamos "ya no"
tu cabello negro que humedecía tu rostro,
horas interminables
no te querías ir y yo no te dejaba hacerlo
a veces era mejor no tocarte
y solo sentir tu cuerpo,
una lenta agonía antes del final
tus pupilas y las mías solo se apagan
para que en unos minutos
volvamos a empezar...
No hay comentarios:
Publicar un comentario